viernes, 18 de diciembre de 2015
Gracias.
Te agradeceré cuando el furor de mis alaridos me acomode el alma,
te agradeceré cuando cada ola llegue a la orilla
cuando la espuma del mar purifique mis penas,
cuando emerja de la tormenta con pulmones renovados,
te agradeceré cuando cada lágrima regenere mi piel rasgada,
cuando no llore de melancolía y, al contrario, sonría.
Te agradeceré cada bramido,
cada jaqueca y cada palabra,
pero el reloj corre rápido
y tu megalomanía succiona tu propia esencia,
te agradeceré por brindarme los sentimientos más puros
que le otorgaron vida a mis páginas.
Posaré mi mirada sobre el cielo
para que mis palabras lleguen
a la posada de las estrellas
allí agradeceré a la vida por demostrarme
que lo inmarcesible es falso
y que la resiliencia es mi mejor amiga.
Te daré las gracias, pero es tiempo de voltear de página.
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