olvido cerrar mi ventana y cautelosamente, con cuidado pero sin perder la prisa se me escapan los minutos,
se me escapan las semanas, los meses, los años... La vida
¿Y que sentido tiene todo esto? Si a penas puedo superarme que ya se abre camino a otra etapa de mi vida,
se me escapan los sueños junto a las horas,
se me escapan las risas junto a los días,
se escapa todo aquello que debería haber hecho y no hice junto a las semanas,
todo, todos se marchan, saltan por la ventana nuevas personas, veloz es su llegada, veloz es su huida...
Y el circulo se repite, olvido mi ventana abierta y escapan,
y se entrometen,
y escapan.
Al final todo es un circulo vicioso veloz, la ventana no la cierra nadie, solo la muerte.
Y allí quedará aquella ventana, olvidada, llena de polvo, sellada por un candado o varios,
ya nadie entrará en ella,
ya nadie saldrá por allí.
Todo serán imágenes esfumadas, como si fueran lejanas
repitiendo una y otra vez a todo aquel que entró
y que luego salió,
todo se reducirá al polvo de lo que alguna vez existió
que en un abrir y cerrar de ojos también escapó.

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