Mientras siga siendo yo el mundo puede pasar por mi lado,
mientras siga siendo yo los planetas podrán ponerse de costado,
mientras mi ser no permute con la vida,
mientras mi alma siga viva.
Extraño el dulce tacto de su caricia,
cual susurro en forma de viento,
caricia que penetra en mis adentros,
que grita que no estoy vacía,
una lluvia liviana que cae en mi en forma de poesía.
El ruido que gotea de mis dedos,
el temor que aún le tengo al espejo,
el reflejo,
un sentir tan doloroso y viejo.
El miedo de toparme con lo que siento,
el miedo de enfrentar mis miedos,
de que mis manos solo sean mis manos,
y que mis sueños solo sean mis sueños...
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