La dicha de tener unos ojos que te miran.
Tengo la dicha,
La dicha de tener dos ojos que me miran,
Tan claros como el cielo,
Tan bellos como quien los lleva,
La dicha de tener una boca que me besa,
Dos manos que me alientan,
Dos brazos que me abrazan.
Y entre el caos de la vida yo me pierdo,
Entre el barullo y el balbuceo,
El ruido de la gente con sus pensamientos,
Con las noticias y sus tragedias,
Con el dolor que cargamos
cada uno en nuestros adentros,
Yo me pierdo.
Pero cuando con sus ojos yo me encuentro,
Entiendo de la fortuna que yo llevo,
De que unos ojos tan claros como el cielo,
Logren calmar cualquier tormento.
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